Gobierno de Chile

CENTRO DE SALUD CAPREDENA VALPARAÍSO SE SUMA ACTIVAMENTE AL “MES DEL CORAZÓN 2010”

Una intensa actividad educativa e informativa para pacientes y acompañantes desarrollará durante agosto venidero el personal clínico del Centro de Salud CAPREDENA Valparaíso, sumándose a la ya tradicional campaña de nivel nacional conocida como “Mes del Corazón”, a través de un conjunto de acciones orientadas a promover el cuidado de este vital órgano.

Las estadísticas del Ministerio de Salud son más que elocuentes para describir la magnitud del impacto de las enfermedades cardiovasculares en la población chilena, toda vez que constituyen hoy la primera causa de muerte, con cerca de un treinta por ciento de los decesos, al tiempo que explican la tercera parte de los casos de invalidez a nivel nacional.

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Fotografía: Gentileza de Sociedad Chilena de Cardiología,
SOCHICAR, http://portal.sochicar.cl/

Conscientes de esta compleja realidad, y asumiendo el desafío de contribuir a revertir esta preocupante tendencia, destacados profesionales de CAPREDENA Salud dictarán  todos los miércoles de agosto, a las 12:00 horas, en Aula situada en el Tercer Piso de nuestro Centro, charlas educativas diseñadas especialmente para crear conciencia acerca de acerca del funcionamiento y cuidado del aparato cardiovascular, sus enfermedades y la forma de prevenirlas, demostrando los beneficios de hábitos tan simples como el ejercicio; control del sobrepeso, diabetes y colesterol y, por cierto, la imperiosa necesidad de enfrentar la peligrosa adicción al cigarrillo, uno de los enemigos más peligrosos del corazón.

Asimismo, nuestro  personal técnico paramédico estará efectuando controles  gratuitos de presión arterial en las salas de espera de todos los pisos.

Otro de los aspectos de esta iniciativa es expresar  a la comunidad que los profesionales del Centro de Salud CAPREDENA  Valparaíso se encuentran atentos a proporcionar a los (as) pacientes y a la comunidad toda la información que necesite sobre los cuidados del Corazón, poniendo a su disposición su vasta experiencia clínica y moderno equipamiento, así como su Programa Especial de Control Cardiovascular  del Adulto, que incluye un estudio completo de la condición clínica de cada persona.

Hipertensión Arterial

Considerada uno de los tres principales factores de riesgo de infarto al miocardio, junto al hábito de fumar y los valores de colesterol alto; la Hipertensión arterial afecta a alrededor del 25% de los adultos, reduciendo la esperanza de vida en unos 10 a 15 años.

La Hipertensión es la elevación de los niveles de presión arterial (fuerza ejercida por la sangre contra las paredes de las arterias) de forma continua o sostenida. Cuando su causa es desconocida, que ocurre en casi el 90% de las personas que la sufren, se le denomina Hipertensión esencial o primaria.

Cuando se sabe la causa a la enfermedad de le llama secundaria. El sedentarismo, la obesidad, el estrés, y el consumo excesivo de alcohol y de sal, son factores de riesgo capaces de provocar Hipertensión arterial en personas con una sensibilidad hereditaria. Además, entre un 5 y un 10% de los casos de Hipertensión arterial son provocados por una enfermedad venal; y casi el dos por ciento tiene su origen en un trastorno hormonal, o en el uso de ciertos fármacos como los anticonceptivos orales.

Respecto a las causas más usuales, es posible identificar los hábitos en los estilos de vida, como la mala nutrición, con exceso de sal, y déficit de potasio. El sodio (sal) ingresa por varias vías: el que se le pone a las comidas, pero que es lo mínimo en la ingesta; y aquel que viene incorporado en los alimentos preservados, como las conservas, las cecinas, y el resto de los alimentos manufacturados que se conservan gracias a éste, y que representan el aporte más importante, lo que hace que las personas consuman de 10 a 12 gramos de sal al día, siendo lo ideal no sobrepasar los 3 o 4 grs. En el caso del potasio, es posible compensarlo comiendo frutas y verduras, y utilizar sales mezcladas con éste en una relación 1:1.

La OMS considera a la Hipertensión como la primera causa de muerte a nivel mundial, constituyendo un problema de Salud Pública a todo nivel, ya que lamentablemente existe un déficit en el diagnóstico, y no más allá del 60% de las personas sabe que la padece. Además, la presión arterial es el registro de un número que, lamentablemente, tiene una gran variabilidad, lo que compromete la calidad del diagnóstico.

En Latinoamérica sólo hay un 15% de control satisfactorio de Hipertensión, en EE.UU. alrededor de un 30%, en Europa aproximadamente un 40%, y Canadá está logrando un 42% gracias a una excelente campaña.

Existen tres categorías de Hipertensión:

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Normal: Bajo de 120-80, lo que significa que el endotelio funciona plenamente y hay riesgo mínimo de muerte cardiovascular. RIESGO I, 40% en Chile.

Pre-hipertensos: Categoría intermedia. La población tiene la mínima entre 80 y 89, y la máxima oscila entre 120 y 139. RIESGO II, 33% en Chile.
Hipertensión arterial: Diagnosticada cuando la presión máxima tiene valores sobre 140, y la mínima 90 o más. RIESGO III, 26% en Chile.

La Hipertensión en la mujer aparece alrededor de los 42 años, y en el hombre cerca de los 36; la diferencia entre géneros radica en los estrógenos que inducen una molécula llamada óxido nítrico en las capas internas de las arterias y que reduce, posterga o impide la aparición de esta enfermedad.

Las consecuencias de la Hipertensión arterial son diversas, porque cuando la presión sube demasiado y se mantiene así, con el tiempo puede lesionar las arterias y los delicados órganos internos del organismo, como riñones, corazón, cerebro, o partes del ojo. Además, la enfermedad obliga al corazón a trabajar más, modificándolo; y transforma el revestimiento de las arterias, volviéndolo áspero, facilitando que las grasas y el colesterol se depositen en ellas, lo que puede ocasionar un infarto.

Para controlar la Hipertensión arterial los médicos recomiendan seguir un estilo de vida saludable, incluyendo un programa de ejercicios aeróbicos moderados durante 30 minutos tres a cinco veces por semana. También, si existe sobrepeso la enfermedad puede empeorar, ya que el organismo se ve obligado a mover más sangre, y el corazón debe trabajar más. Pero, como en el 80% de los hipertensos no bastan la dieta y el ejercicio, es preciso utilizar un tratamiento farmacológico con medicamentos que relajen las arterias e impidan que el corazón tenga que latir demasiado fuerte.

Es necesario mantener los niveles de colesterol, de presión arterial y de peso, adecuados y correspondientes a cada persona; además de evitar el cigarrillo, el alcohol y la sal, para controlar los riesgos. Los hipertensos deben consumir frutas, verduras, legumbres, frutos secos y otros cereales, junto al aceite de oliva como grasa principal. Y es preferible ingerir carnes blancas, de aves y pescado, en reemplazo de las carnes rojas.

Una presión arterial elevada que no se trata aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca (insuficiencia cardíaca, infarto al miocardio), una insuficiencia renal y un ictus a temprana edad. Menos del 5% de los pacientes con Hipertensión maligna sin tratamiento sobrevive más de un año.

Gentileza Sociedad Chilena de Cardiología y Cirugía Cardiovascular

- http://portal.sochicar.cl/Enfermedades/Emfermedades-Cardiovasculares/hipertension-arterial.html

Estrés y Corazón : una mala dupla

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Llevar el peso de un mal momento puede significarnos atentar en contra de nuestra salud. El aumento en el consumo de cigarrillo, de alcohol, y el desgano que provoca estar “estresado”, afectan bruscamente en contra de nuestro órgano principal. Vivir situaciones de enojos, o estrés en cualquiera de sus versiones (laboral, emocional, etc), puede hacernos pasar por algo más que un mal rato e, incluso, inducirnos a caer en vicios. Mucho se ha investigado sobre la relación entre el estrés y las enfermedades cardiovasculares, y los resultados arrojan una estrecha concomitancia. Es lo que ocurre cuando las personas que sufren de una enfermedad cardiovascular a menudo dicen sentir dolor en el corazón durante situaciones de estrés emocional, o viceversa, las posibilidades de tener un infarto en situaciones de estrés también son mayores, más aún si estos son frecuentes y repetidos a lo largo de los años. Lo anterior ocurre debido a que en momentos de estrés se acelera la frecuencia cardiaca, aumenta velocidad circulatoria y la presión arterial, lo que incrementa el trabajo cardiaco y por ende genera una mayor consumo de oxígeno por parte del músculo cardiaco. El estrés también incrementa la secreción de sustancias vasoactivas por parte del organismo (Noradrenalina, Adrenalina, Vasopresina, etc.), las que aumentan el flujo sanguíneo, acelerando el daño de la pared arterial. Con el tiempo las arterias se van degenerando, engrosando su pared y haciéndose más rígidas, agregándose más adelante depósitos de calcio y colesterol, que estrechan la luz de la arteria y favorecen la ocurrencia de infartos.

 Durante diciembre de 2008 se dio a conocer una investigación británica, en la que se sugirió que la gente que tiene estrés psicológico experimentó un aumento de 50% en el riesgo de un evento de enfermedad cardiovascular durante el período de seguimiento. Esto, según los investigadores, puede deberse a que los individuos estresados presentaban altos índices de tabaco y realizaban poco ejercicio.

 
Fecha de publicación:23-07-2010